Los Tilos pagaba mucho dinero en las apuestas. En la previa, pocas veces había aparecido tan punto como ayer. Sí, es cierto, al final perdió, pero estuvo relativamente cerca de romper con todos los pronósticos porque decidió jugarle a La Plata como si fuera el último partido de su vida. No se guardó nada, honró las circunstancias y la oportunidad.
¿La Plata? Es tan buen equipo, cuenta con tantos recursos, que se acordó de que era un clásico en el segundo tiempo y con eso le alcanzó para no sufrirlo hasta el final. Cuando quiso demostrar por qué llegó a la final del Top 14 del 2010, lo dejó bien claro.
No sería justo, tampoco, caerle con dureza al Canario por ese arranque desconcertado, con imprecisiones. Al fin y al cabo, es un equipo que en el último tiempo se acostumbró a jugar partidos decisivos; y Los Tilos hacía un año que esperaba verle la cara a La Plata nuevamente.
Actitud y fiereza para marcar, tacklear y también jugar le sobró al Verde en ese primer tiempo. ¡Tres tries a La Plata! El pecado del equipo del Barrio Obrero acaso haya sido que ese ímpetu lo llevó a cometer varios penales, que en definitiva dejaron siempre a tiro a su rival.
Y entonces, cuando el Canario se lavó la cabeza en el entretiempo y se encendió, progresivamente fue acercándose en el marcador. El punto de inflexión fue el try de Augusto Ramos a los 13', que lo puso arriba 21-20. Durante los siguientes diez minutos Los Tilos se vio obligado a jugar en su campo.
Luego todo se dio por decantación. El esfuerzo ya estaba hecho. No había alcanzado. A La Plata, en cambio, todo le cuesta menos y sigue siendo el dueño de los clásicos de la ciudad. La semana última, como para entrar en calor de derby, ya le había ganado a San Luis.
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