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1995 I GIRA A EUROPA
Fue un año que comenzó sumamente ajetreado pues el plantel superior realizó una gira por las Islas Británicas, Francia y España, que resultó altamente beneficiosa para terminar de conformar las calidades básicas de un plantel que venía en permanente crecimiento.
Se había programado la realización de diez partidos, de los cuales –en definitiva- se disputaron ocho y se completaron doce entrenamientos. En tanto, los jugadores del plantel superior que no habían participado de la gira realizaron una pretemporada que incluyó un torneo pentagonal entre los clubes platenses.
El 17 de marzo, ya de vuelta, la primera división participó del Torneo Quesada de tiempo reducido, organizado anualmente por Los Matreros, con un magro resultado pues de los tres partidos se ganó solo uno y se perdieron dos: La Plata-Duendes 12-7; La Plata-Carrasco Polo 3-5 y La Plata-CASI 3-11.
Con fecha 1º. de abril comenzó el torneo Apertura, debutando La Plata con Champagnat, a quien derrotó por 34 a 28; luego se perdió con CASI por 18 a 11 y con Hindú 37 a 27. El último partido de la zona se ganó frente a Banco Nación por 39 a 17.
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1995 I EL PRIMER CAMPEONATO DE PRIMERA
La segunda parte del campeonato se desarrolló a partir del 29 de abril. En esa oportunidad La Plata enfrentó a Newman de visitante, formando el equipo con Saulnier, Marchan, Oriozabala, Kraiselburd, Pujol, Boffi, Alberto Angaut, Brolese, Carrara, Manuele, Brea, Gomila, Zuccheri, Alejandro Angaut y Guillermo Angaut. Con tries de Brea y Carrara, la Plata se impuso por 16 a 9. En la segunda fecha nuestro equipo se impuso como local a Pueyrredón por 42 a 15; el equipo fue idéntico al del primer partido, con la salvedad de que se realizó un cambio durante el match: Chaves por Pujol en la segunda línea.
En la tercera fecha, era el 13 de mayo, el equipo viajó a Rosario donde cayó ante Atlético por 25 a 12; los tres cuartos formaron igual pero los forwards sufrieron variantes, pues ingresó Meneses como ala, Brolese pasó de octavo y Angaut reemplazó a Kraiselburd en la segunda línea. Los puntos de La Plata fueron obtenidos por Zuccheri mediante 4 penales. Fue un duro traspie. Había que pensar sólo en el triunfo contra Buenos Aires para no perder de vista el campeonato.
El 22 de mayo, en Gonnet, nuestro equipo se impuso a Buenos Aires por 59 a 24 con un juego vistoso y efectivo (puntos de Brea 3 tries, Brolese 2, Zuccheri, 1 try, 6 goals, 4 penales y 1 try de scrum). Los forwards volvieron a formar igual que en las dos primeras fechas e ingresó Mendy –que había venido de Los tilos- por Gomila entre los tres cuartos.
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1995 I Con el SIC, sólo once scrums
En la quinta fecha nuestro club debió visitar al SIC. En esa circunstancia La Plata tenía una sensible baja: no participaban ninguno de los segunda líneas titulares, Germán Llanes que estaba jugando el Mundial en Sudáfrica (no había jugado ningún partido del campeonato) y Pujol que había logrado un premio en un concurso de la cervecera “Quilmes” y se encontraba en aquel país viendo el torneo. Los suplantaron Kraiselburd y Calandra. La Plata se impuso por 25 a 21 con un muy buen planteo táctico que permitió superar el mayor rigor técnico, experiencia y solidez del local. En este partido se dio una particularidad, pues hubo solamente 11 scrums, los que –como se preveía- fueron ganados todos por el SIC. El inteligente planteo de La Plata, jugando preferentemente el line, dividiendo a los forwards en las salidas y jugando con el pie al fondo del equipo contrario, acompañado por una buena presión de los quince jugadores rindió sus frutos con holgura. Pero, en honor a la verdad, debemos reconocer que fuimos ayudados por la suerte pues, ¿sólo once scrums contra el campeón de esa formación?.
El 3 de junio se disputó la sexta fecha y La Plata recibió en Gonnet a Regatas de Bella Vista y con el mismo equipo, salvo la presencia de García Munitis como medio scrum en lugar de Carrara se impuso por 18 a 14. Fue encomiable la defensa de los forwards en los últimos instantes del partido donde se sucedieron varios scrums consecutivos en cinco yardas defensivas, sin que Regatas pudiera quebrar la defensa local. Este fue el último partido de Marchan, quien se radicó por algunos años en Bariloche por razones de trabajo.
En la séptima fecha La Plata visitó a Banco Nación en Benavídez, con algunas variantes entre los forwards, pues el equipo formó con Saulnier, Oriozabala, Rondinelli, Kraiselburd, Pujol, Meneses, A. Angaut, Brolese, García Munitis, Manuele, Brea, Mendy, Zuccheri, Alejandro Angaut y Guillermo Angaut. Se impuso por 21 a 16, convirtiendo todos los puntos Zuccheri con 7 penales.
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1995 I Los Tilos y un score record
El 17 de junio y por la octava fecha el equipo debió afrontar su primer compromiso “clásico”, visitando a Los Tilos. Se impuso con claridad por 35 a 0 con puntos de Brea (2 tries), Saulnier, Alejandro Angaut y Brolese, J. Manuele (2 goals y 1 drop) y Zuccheri 1 penal. Hubo un cambio: Carrara suplantó a “Polilla” García Munitis durante el segundo tiempo, que debió salir al recibir un fuerte golpe en la cabeza. Cabe recordar que en esa temporada los cambios se podían realizar exclusivamente por lesión. El equipo tuvo dos variantes: se había reincorporado Llanes a la segunda línea (por Kraiselburd) y Gomila había reemplazado a Mendy, quien prefirió no jugar contra su anterior Club. El primer tiempo finalizó 11 a 0 a favor de La Plata y en el segundo nuestro equipo se afianzó y fue ampliando la diferencia, hasta que sobre el final los “verdes”, impotentes para emparejar el juego, comenzaron a arriesgar desde cualquier posición, lo que determinó que se consiguieran tres tries y se alcanzara el resultado mas abultado en un clásico platense de primera división.
El siguiente partido, jugado el 24 de junio en nuestro campo de Gonnet fue ganado por La Plata por 33 a 6. Fue contra Los Matreros y el equipo formó con Saulnier, Oriozabala, Porreca, Llanes, Pujol, Meneses, Angaut, Brolese, Carrara, Zuccheri, Brea, Gomila, Mendy (luego Pellicena), Alejandro Angaut, Festa. Los tantos fueron convertidos por tries de Brolese, Festa y Zuccheri (que además conquistó 6 penales).
En la décima fecha La Plata debió viajar a Tortuguitas para jugar con Alumni a quien derrotó por 39 a 21. El equipo formó con Saulnier, Oriozabala, Porreca, Llanes, Pujol, Meneses, Angaut, Brolese, García Munitis, Manuele, Brea, Zuccheri, Mendy, Alejandro Angaut, Guillermo Angaut. Hubo un cambio: Martín Festa ingresó por G. Angaut. Los puntos fueron anotados por Brea (2 tries), Brolese (1) y Zuccheri (6 penales y 3 goals). Luego de un primer tiempo para el bostezo, que terminó para La Plata por 12 a 9, se decidió el equipo a liquidar el partido y con una notable obtención y mejor utilización terminó imponiéndose con holgura. Fue una importante victoria que alentó a algunos jugadores del plantel a empezar a considerar la posibilidad de que se podía ganar el campeonato. El diario “El Día” titulaba: La Plata logró otro gran triunfo y se mantiene firme en la punta del torneo”. Los resultados hablan a las claras del poderío ofensivo que había alcanzado el equipo, que ensayaba y con éxito numerosas variantes para llegar al “in goal” contrario.
El 8 de julio La Plata recibió en Gonnet a CASI, equipo que lo había derrotado en el torneo Apertura. Fue un partido decididamente complicado, pero nuestro equipo, con enorme convicción, lo dio vuelta a último momento imponiéndose por 19 a 18. Dijo el diario “El Día” en su edición del 9 de julio: “La jugada decisiva se produjo con un penal en favor de los canarios cuando restaban cuatro minutos para el final y el CASI ganaba por 18 a 12; la duda era patear a los palos o buscar un line cerca del in goal del CASI. El capitán Guillermo Angaut decidió que Julián Manuele pateara esa pelota al touch, y el envío de Manuele dejó a La Plata con un line a favor a sólo dos yardas del ingoal. Llanes ganó la pelota, se formó el maul y Martín Oriozabala, empujado por el resto de los forwards, apoyó el heroico try cerca de la bandera. Zuccheri anotó brillantemente la difícil patada y la cancha explotó...Luego vinieron los exagerados cuatro minutos de descuento que agregó el árbitro y tras la pitada final, el delirio”. El árbitro del partido fue Enrique Cazenave, el mismo que después dirigiera nuevamente a ambos equipos en la final del Campeonato Nacional de Clubes. Los tantos fueron convertidos por Oriozabala (1 try), Manuele (1 drop) y Zuccheri (3 penales y goal). Caro suplantó a Alejandro Angaut por lesión.
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1995 I Se perfila el campeonato
El partido siguiente se disputó en CUBA, donde La Plata debió realizar dos variantes obligadas, ya que por sendas lesiones no pudieron jugar ambos wines; ni Alejandro Angaut ni Brea. A pesar de ello lució un juego excelente, que se tradujo en el resultado: 31 a 8, aunque ello ocurrió -para sufrimiento de todos- recién al final del partido. El semanario “Rugby Especial”, luego de titular “La Plata marcha a paso firme”, expresó que “La Plata demostró que tiene resto: luego de soportar toda la presión táctica y física de los hombres de CUBA, hasta promediar los 18’ del segundo tiempo empataban 8 a 8 en Villa de Mayo, La Plata sacó toda su artillería y apabulló a un confundido CUBA, que tuvo que recurrir hasta a actitudes que rozaron la deslealtad, para parar el ímpetu del puntero”. Mas adelante destacó que “La Plata parece haber encontrado el equilibrio y está dispuesto a llevar a la ciudad Capital de la Provincia de Buenos Aires el título de campeón”. El equipo jugó con el mismo pack de forwards y medios, pero con variantes en los tres cuartos, los que formaron con Matías Pellicena, Zuccheri, Mendy, Caro y G. Angaut. Durante el segundo tiempo Gomila suplantó a Pellicena. Los puntos fueron convertidos por Pellicena, Gomila, Mendy y García Munitis (un try cada uno) y Zuccheri (3 penales y 1 goal). Sin duda que este partido lo puso a nuestro equipo en la recta final para la obtención del campeonato.
La 13ª. fecha La Plata la disputó con Champagnat en Gonnet. El equipo fue el mismo, salvo Gomila de wing derecho suplantando a Caro. Se impuso por 47 a 15, con tries de García Munitis (4) y Brea y 4 penales y goals de Zuccheri. Decía “El Día” en su edición del 25 de julio “Lo hecho ante Champagnat, por cierto un digno adversario, fue muy similar a lo que una semana atrás había ocurrido en Villa de Mayo frente a CUBA. Los primeros cuarenta minutos fueron de estudio, de ablande y después sí, en los cuarenta finales, la demolición. La Plata es un equipo compacto, muy sólido en todas sus líneas. Con un pack de forwards que empuja y hace mella en el rival y con tres cuartos que desequilibran en cualquier momento, por habilidad y contundencia. Además, de recuperar a jugadores importantes para un funcionamiento colectivo que con el correr de los partidos fue adquiriendo la jerarquía que necesita todo conjunto que pretende ser campeón. Una virtud fundamental de este quince canario es el tackle. Nunca La Plata mostró una defensa como la actual y el ejemplo claro, está en los pocos tantos que ha recibido. A partir de este aspecto el equipo creció a pasos agigantados. Además pudo conformar un pack de forwards muy importante, con peso, con potencia. La tercera línea con los regresos de Julio Brolese y Esteban Meneses, ha recuperado un empuje y una dinámica desequilibrante. Porque, a partir de ellos comienza a gestarse cada ataque. Matías Zuccheri es otro de los grandes protagonistas de este momento triunfal. Pese a su juventud tiene la responsabilidad de ser el encargado de patear a los palos, situación que con el correr de las fechas fue perfeccionando de una manera admirable...Son todas cosas que suman. Si a esto se le agrega la experiencia de jugadores que durante varias temporadas vienen integrando un elenco que siempre fue protagonista y que ahora este trabajo coherente que está haciendo la institución de Gonnet desde hace muchos años, está a punto de dar sus frutos”.
Se había logrado una maravillosa cohesión entre jugadores y equipo técnico, pero el decidido esfuerzo de los mismos era acompañado por toda clase de “cábalas”, algunas de ellas públicas, como los asados que juntaban a todo el plantel superior con los miembros de la Comisión Directiva al finalizar el entrenamiento de los días jueves y que día a día se hacía más multitudinario, hasta aquellos otros que eran privados, personales, y que eran guardados celosamente en secreto por quienes los cumplían.
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1995 I Se mantiene la cautela
Faltaban cuatro partidos y ganando sólo dos La Plata se consagraría campeón. El SIC había perdido su partido y La Plata le llevaba cuatro puntos a sus mas inmediatos seguidores, el propio SIC e Hindú. Naturalmente que a esa altura todas las publicaciones especializadas lo daban como el más seguro candidato al título. Entre otras “Rugby Mundial”, dirigida por Adolfo “Palomo” Etchegaray, luego de recordar la excelente campaña de 1991, decía: “¿Qué es La Plata hoy?. En primer lugar aparece como un conjunto equilibrado, sólido, sin puntos débiles demasiado evidentes y que sabe explotar a fondo sus virtudes. Es un equipo que se encuentra balanceado en todas sus líneas, que tiene muy buenos jugadores en los puestos clave y que cuenta con el handicap de estar bajo la conducción de Gonzalo Albarracín y Gabriel Domínguez, una dupla compuesta por dos entrenadores que conocen muy bien a su plantel. Pero ante todo –y esto parece ser lo más importante- La Plata tiene hambre de triunfo, sed de campeón” y luego continuaba con un análisis pormenorizado de todo el plantel.
A pesar de los elogios y especulaciones periodísticas, en el Club se mantenía una enorme cautela. Un buen ejemplo de ello lo constituía Pedro “Cacho Grossi”, Capitán General, “el tío” para los jugadores mas veteranos, con una enorme trayectoria como jugador y dirigente y por supuesto, extraordinaria experiencia. Sin embargo, ante una requisitoria periodística, decía:”No sé si son las ganas, pero creo que La Plata está para salir campeón. No me gusta hablar de campeonato, prefiero ser cauteloso, en lo único que tenemos que pensar ahora es en el partido del sábado con Pucará”. Y esa premisa, afortunadamente, se cumplía a rajatabla, pues el equipo debió dejar aflorar toda su garra y convicción para poder superar a Pucará en Burzaco, pues faltando poco tiempo para el final (8 minutos) los locales pasaron a ganar 15 a 9. Las caras largas de los casi mil “hinchas” canarios que habían acompañado al equipo, demostraban que no podían creer lo que estaba ocurriendo en la cancha. Afortunadamente, cuando se cumplían 38 minutos llegó un scrum cinco para La Plata. Alberto Angaut se levantó del mismo con la pelota, cediéndola a Julio Brolese, quien con una brillante arremetida terminó con un try cerca de los palos, que fue convertido por Zuccheri y le permitió a nuestro equipo ganar por 16 a 15.
1995 I ¡¡¡CAMPEONES!!!
Con este trabajoso y afortunado triunfo el team se había puesto a tiro para consagrarse campeón, objetivo que logró el 12 de agosto al superar a Olivos por 51 a 17. En este partido, donde se repitió el equipo que venía desempeñándose como titular, convirtieron Brolese, Brea, Llanes, Manuele y Zuccheri, quien además convirtió 6 penales y 4 goals. Ya se había alcanzado el tan deseado campeonato. Había que dar la vuelta olímpica. Ya desde antes de la finalización del partido los hinchas, especialmente los más pequeños resultaban incontenibles. Con el pitazo final se produjo la gran invasión y la enorme emoción de todos los que disfrutábamos ese momento segundo a segundo. Señalaba “La Nación” del domingo 13 de agosto: “abrazos por doquier, felicidad en rostros bañados por emotivas lágrimas, en realidad cualquier desborde imaginable de alegría quedó fijo como las imborrables postales con que se recordará el sublime dia de la coronación de La Plata. Una consagración que ayer llegó como corresponde: acompañada por un buen juego, sin dejar resquicios por donde filtrar dudas. Porque ante un equipo difícil como es Olivos, La Plata gritó su primer título con el pecho hinchado por una sensacional victoria por 51 a 17. Con la satisfacción extra de saber que sus hombre son capaces de explotar en virtudes en el momento supremo, cuando un equipo tiene que dar ese monumental paso que le permite ingresar por el portal de la historia”.
Uno de los espectadores de tanto despliegue de euforia fue Jorge “Pucho” Ceniceros, a quien desde principio de temporada tanto Martín Suffern Quirno como Nicha Albarracín le habían prohibido el ingreso a la cancha y que diera la vuelta olímpica con los jugadores. Pucho es uno de esos personajes que existen en el rugby, querido por todos, conocedor de dieciocho jugadas en el line, habitué de todos los terceros tiempos y ese día debió pagar adecuadamente la promesa efectuada por Martín y Nicha. Para evitar su ingreso al campo, sin ninguna posibilidad de escape, fue aferrado a uno de los postes del alambrado con un par de esposas que Luis Martín Pacheco le había sustraído a su padre, de larga trayectoria en la Policia provincial (había sido Comisario de la Seccional Gonnet). De tal modo, esposado a un poste, “Pucho” debió contentarse con ser uno más de los tantos espectadores del equipo de La Plata y sus seguidores dando la tan ansiada pero más que merecida “vuelta olímpica”.
Luego de ello, a la pileta!!!. Como es tradicional, todos los jugadores se arrojaron a la misma, a pesar del intenso frío que dominaba el ambiente. Allí afloró todo mi fanatismo “amarillo”, ese mismo que había formado parte de mi patrimonio emocional desde muy chiquito, ese que había forjado año tras año, en muchas temporadas difíciles, poco satisfactorias desde el punto de vista deportivo, por lo que abandonando toda mi circunspección personal, que en general me es propia, más la que debía observar como Presidente del Club y sin pensarlo, con el rostro cubierto de lágrimas, yo tambien me tiré a la pileta abrazando a los gestores de tanta emoción, que me hicieron –gentilmente- un espacio en un reducto de festejo que debe estar reservado exclusivamente a ellos. Yo lo invadí inconscientemente, llevado por mis mas profundas emociones. El observador desapasionado y objetivo seguramente me habrá criticado. Tal vez yo desde esa posición tambien lo hubiera hecho, pero no me arrepiento de mi acción. En ese especial momento me sentí con derecho a hacerlo. Y ahora, muchos años después, no pienso si estuve bien o mal, simplemente razono: ¿Quien me quita lo bailado?.
Algunos jugadores cumplieron una promesa, pues luego del chapuzón Guillermo Angaut, Alberto Angaut, Rolando Porreca, José Ignacio Saulnier y Martín Festa fueron corriendo hasta la Catedral de La Plata en el centro geográfico mismo de la ciudad.
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1995 I Una emoción insuperable
Este maravilloso logro, alcanzado por un grupo de jugadores y sus entrenadores quienes fueron los que realizaron el máximo esfuerzo, fue acompañado por el “empuje” constante de toda nuestra institución. No había jugador, entrenador, dirigente o simplemente simpatizante que no se sintiera involucrado en esta epopeya. Todos deseaban poner su granito de arena y de muy distintos modos así se hizo.
Pero fue llamativo también cómo se vistió de fiesta la Ciudad de La Plata para acompañar nuestro triunfo, nuestro festejo, en un deporte que se encuentra muy lejos de gozar de la popularidad del fútbol. Hubo homenajes, reconocimientos, de entidades públicas y privadas, otros clubes, instituciones nos hicieron llegar su adhesión por doquier.
Otro hecho destacable fue la enorme convocatoria que esa campaña despertó en ex jugadores del Club. A medida que avanzaba el campeonato y se iba consolidando la posibilidad de conseguirlo, se multiplicaban las caras nuevas-viejas que alguna vez habían vestido la camiseta amarilla pero que por diversas circunstancias se encontraban alejados de la vida institucional. Los reencuentros fueron muchos, una experiencia muy agradable, por cierto.
También estaban los que continuaban, los que luego de haber vestido los pantalones cortos de jugador habían continuado trabajando como entrenadores, ayudantes, dirigentes; todos los que habían soñado con un La Plata Rugby Club campeón se encontraron gozando con que ese sueño se había hecho realidad. Los abrazos y las lágrimas corrían por doquier: habían pasado muchos años de desesperanzas, de frustraciones, era el momento de disfrutarlo y cómo: con abrazos por doquier, y con muchas lágrimas. La emoción las hacía irrefrenables.
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1995 I La Vuelta a “La Casona”
El 19 de agosto, ya Campeón, debimos visitar a San Luis. Como todo partido “clásico” fue duramente disputado, pero nuestro equipo se convirtió en un merecido ganador, imponiéndose por 26 a 20. Los tantos fueron convertidos por Llanes y Brolese (un try cada uno) y Zuccheri convirtió 4 penales y 2 goals. El marco fue espectacular. Los diarios calcularon una concurrencia de más de 5.000 espectadores que pudieron presenciar como La Plata era campeón sin compartir el título, aún cuando todavía faltaba un partido para terminar el campeonato, pues el SIC, nuestro escolta –que en esa fecha había derrotado a Hindú por 17 a 12 había quedado a cuatro puntos. La Plata con 15 partidos jugados acumulaba 28 puntos. El partido comenzó favoreciendo a nuestro equipo, pues en el minuto inicial del segundo tiempo se imponía por 20 a 3, pero dos tries convertidos por San Luis lo colocaron a sólo tres puntos, diferencia que supo mantener el equipo y ampliar luego a seis sobre el final (a los 41 minutos del segundo tiempo Matías Zuccheri metió un penal). La pitada final permitió a los numerosísimos hinchas “canarios” festejar nuevamente. Se dió una nueva vuelta olímpica y en el tercer tiempo numerosísimas “vueltas a la casona”, dando rienda suelta a la algarabía pero sin faltar el respeto a nuestros ocasionales adversarios clásicos, lleno de amigos.
La última fecha deparó la segunda derrota del equipo a expensas de Hindú, en Gonnet. El partido terminó a favor de los de Don Torcuato por 26 a 24, a raíz de un excelente drop conseguido por Juan Fernández Miranda desde cuarenta metros cuando faltaban pocos minutos para la finalización del partido. A pesar de la derrota pudimos presenciar un excelente match de rugby, con vértigo, dinámica y precisión y con una excelente defensa por parte de Hindú –a veces parecía que su línea marcaba en off-side- que le impidió a La Plata llegar al try. Todos los puntos fueron penales marcados por Matías Zuccheri.
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1995 I La estadística
Esta segunda derrota en el campeonato no fue mas que eso pues el equipo “amarillo” demostró con absoluta claridad ser el mejor de todo el torneo y así fue unánimemente reconocido en todos los medios deportivos. Tampoco alcanzó a empañar el enorme júbilo que nos deparó el haber ganado el torneo, único, en soledad, mediante la obtención de 514 tantos (30 de promedio por partido), en el cual se ganaron 15 de los 17 disputados y dos perdidos. Hubo que soportar 270 tantos en contra.
El goleador absoluto fue Matías Zuccheri con 293 tantos, producto de 4 tries, 27 conversiones y 73 penales. Julián Manuele, por su parte, fue el hacedor de 21 puntos (1 try, 2 conversiones, 1 penal y 3 drops). Federico Brea fue quien más tries convirtió (once), seguido por Julio Brolese (nueve), Polilla García Munitis (cinco), Agustín Carrara (cuatro), Germán Llanes (dos) y Guillermo Angaut, Martín Festa, Martín Oriozabala, Mauricio Pellicena, Marcial Gomila y Cristian Mendy (uno cada uno). Hubo un try de scrum.
Tal vez sea un lugar común, pero es innegable que para alcanzar un logro como el de nuestro equipo hay que estar “tocado” por la buena suerte y además acompañar la gestión con un buen desempeño disciplinario de los jugadores. Tambien el fixture, como alguna vez lo señaló Gonzalo Albarracín fue favorable en su desarrollo para las aspiraciones de La Plata. Todas estas cosas ocurrieron en 1995, en el Torneo de Buenos Aires, pues La Plata no tuvo que soportar lesiones serias de sus integrantes (el plantel estuvo integrado sólo por 26 jugadores) y ninguno de ellos fue expulsado de la cancha. Tuvieron asistencia perfecta (17 partidos) Alberto Angaut, Julio Brolese, Martín Oriozabala, José Ignacio Saulnier y Matías Zuccheri. 16 partidos jugaron Guillermo Angaut, Federico Brea y Julián Manuele; mientras que lo hicieron en quince oportunidades Alejandro Angaut, Esteban Meneses y Guillermo Pujol. Pablo García Munitis y Cristian Mendy fueron titulares en 11 oportunidades, Germán Llanes en 10 y Rolando Porreca en 9. Marcial Gomila jugó siete partidos y Agustín Carrara, Santiago Kraiselburd y Diego Marchán en 6. Tambien jugaron Federico Boffi (3), Painé Calandra (2), Sebastián Rondinelli (2), Nicolás Caro, Juan Pedro Chaves, Martín Festa y Mauricio Pellicena (uno cada uno).
Estos fueron los que ganaron tan importante lauro en la cancha, en el esfuerzo de los entrenamientos, en la concentración táctica, en el perfeccionamiento de técnicas individuales y colectivas, pero sin duda fueron acompañados por todo un Club, una institución fundada por rugbiers 59 años atrás, que seguramente nunca soñaron alcanzar semejante halago, ni ellos ni los que comenzaron con este precioso juego en Gimnasia y Esgrima allá por 1925. Fueron setenta años de generaciones y generaciones de jugadores que participaron en los torneos de la U.A.R. y finalmente se dió que La Plata Rugby Club lograra el último de los torneos de clubes de Buenos Aires que organizara esa institución.
Tal vez no lo he dicho aún con suficiente énfasis: Dificilmente pueda armarse otro equipo con las capacidades individuales y colectivas como el que La Plata tuvo en ese año 1995. Equilibrado en todas sus líneas, con gran capacidad de ataque y una muy organizada actitud defensiva; con jugadores de mucha experiencia y trayectoria individual, matizados con algunos juveniles destacados y muy bien conducidos por su capitán y sus entrenadores. A todo ello debe sumarse, sin duda, el excelente aporte profesional del preparador físico, el profesor Julio Canale.
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1995 I Campeonato Nacional de Clubes
Desde la primera oportunidad La Plata fue un gran defensor del Campeonato Nacional de Clubes. En el año 1995, y a pesar de haber sido el Campeón de Buenos Aires, la organización del Campeonato, desmintiendo criterios anteriores pues el año anterior el SIC había jugado su primer partido en la Provincia de Buenos Aires, viajó para cumplir su primer compromiso a Caleta Olivia donde enfrentó al Club San Jorge.
Viajamos en avión a Comodoro Rivadavia y de allí en ómnibus hasta la ciudad donde se desempeña el Club local. Fue excelente la recepción de los anfitriones y allí advertimos de qué manera influía la televisión en el desarrollo del rugby pues mucha gente, especialmente los niños, reconocían rápidamente a nuestros jugadores.
A su pedido y con sumo gusto se les brindaron clínicas y charlas sobre el juego por parte de Mario Barandiarán, Gonzalo Albarracín y Gabriel “Pichi” Domínguez y por la mañana hicimos un reconocimiento del campo de juego, el que estaba siendo regado por un camión de la Municipalidad. Este trabajo se hacía para ablandarlo, pues se trataba de un terreno totalmente arenoso y no poseía ni una brizna de pasto.
Era el 2 de setiembre y nos acompañaron el Topo del Rivero y Patuti Cerviño para transmitir por una radio platense las alternativas del partido. Como en el Club no había teléfono el Intendente de la localidad hizo tender un cable desde su domicilio particular –varias decenas de metros de la cancha- para poder efectuar la transmisión. Pero lo gracioso estuvo dado por la especial circunstancia que, además, los locales conectaron la transmisión a unos grandes parlantes ubicados en los costados de la cancha, por lo cual el movimiento de los jugadores era acompañado simultáneamente y transmitido en vivo y en directo a todos los espectadores por la voz de Patuti y los comentarios de del Rivero.
El equipo estuvo integrado por Saulnier, Oriozabala, Porreca, Llanes, Pujol, Meneses, Brolese, Suarez, García Munitis, Manuele, Caro, Gomila, Pellicena, Alejandro Angaut y Guillermo Angaut. Luego ingresaron Calandra por Brolese, Fernandez por Suarez, Rovalletti por Pellicena y Carrara por Caro. Los tantos fueron convertidos por Gomila (4 tries), Carrara (2), García Munitis (2), Saulnier, Brolese, Rovalletti, G. Angaut y Manuele, quien además convirtió 4 goals y un penal. El resultado final fue de 76 a 6.
Lamentablemente la organización del torneo había reservado los pasajes de regreso para esa misma tarde, con la finalidad de ahorrar una noche de hotel, privándonos a todos, especialmente a nuestros esforzados anfitriones a gozar de un razonable tercer tiempo con el equipo que se había consagrado como flamante campeón de Buenos Aires. El mismo duró una escasa media hora, tiempo insuficiente para un tercer tiempo pero que de cualquier modo nos permitió advertir la excelencia de la atención preparada por el Club local. Fue, sin duda, una hermosa experiencia.
Para los octavos de final La Plata recibió en Gonnet, el 16 de setiembre, a Banco Nación, venciéndolo por 41 a 22. El equipo estuvo integrado por Saulnier, Oriozabala y Porreca, Llanes, Pujol, Meneses, Angaut, Brolese, Carrara, Manuele, Brea, Zuccheri, Mendy, Alejandro Angaut y Guillermo Angaut. Hubo un cambio: Boffi por Meneses. Convirtieron Brea (2 tries), Boffi y Zuccheri, quien además “metió” tres goals y cinco penales.
El 23 de setiembre el equipo viajó a Rosario para enfrentarse con Duendes, imponiéndose con 5 penales de Zuccheri por 15 a 13. Nuestro quince formó con Saulnier, Oriozabala y Porreca, Llanes y Pujol, Boffi, Angaut y Brolese, García Munitis, Manuele, Pellicena, Mendy, Gomila, Alejandro Angaut y Zuccheri. En el encuentro previo jugó el seleccionado de Menores de 19 de Buenos Aires –dirigido por Martín Suffern Quirno- por el Campeonato Argentino con su similar de Rosario, venciendo por 26 a 22 y “calentando” el ambiente de tal manera que durante todo ese partido y luego en el que disputamos con Duendes la numerosa hinchada local nos insultó casi permanentemente. Uno de los cánticos más repetidos fue el de “Porteños, hijos de p. , la p. que los parió”. Antes de comenzar nuestro encuentro ingresó a la cancha un jinete con una bandera de Duendes y luego de una veloz cabalgata quiso detener su cabalgadura frente al grueso de los simpatizantes de La Plata, con tan mala fortuna que el jinete cayó pesadamente al suelo, provocando una sonora carcajada y un maravilloso “coro” que le endilgó el famoso “qué bolu...!!!”. Pero la “educada” hinchada local iba a seguir con sus agresiones y al ingresar el equipo de La Plata al campo de juego, no tuvo mejor idea que arrojar varias gallinas vestidas con una “camiseta” amarilla como la nuestra.
Todo esto no hizo más que hacer mucho mas irregular y falto de todo espíritu a este partido de rugby, que fue sumamente cerrado, “chivo, duro y áspero” como lo calificó el diario La Capital (de Rosario) del 24 de setiembre, difícil de dirigir para un buen árbitro como fue Bleckwedel, un simpático tucumano, imbuído de un gran espíritu de rugby. El final fue terrible, La Plata perdía 13 a 12, cuando ya sobre la hora Matías Zuccheri “emboca” un nuevo penal pasando al frente por 2 puntos. Cuando ya transcurrían 3 minutos de descuento y ante la impotencia para ganar el partido, la desesperación hizo que ante un penal en mitad de cancha que le cobraran a los nuestros, el entrenador hiciera entrar a Leandro Bouza, al mejor estilo del fútbol americano, quien para poder ingresar debió calzarse los botines pues estaba descalzo, al sólo efecto de ensayar el puntapie a los palos. Afortunadamente para nosotros y para el rugby, lo erró, terminando el partido. El festejo de nuestros jugadores fue más que jubiloso y abrazados se acercaron a la tribuna local a contestar con sus cánticos las agresiones sufridas durante todo el partido. Si bien el gesto no estuvo bien y resultó producto de la “calentura” de un partido, tampoco era para calificarlo como “bochornoso” como lo publicó el diario rosarino “La Capital”, ya mencionado.
En el tercer tiempo, como Presidente del Club, en el momento de los discursos, tuve oportunidad de aclarar –y no la desaproveché- que si bien participábamos del campeonato de Buenos Aires y que lo hacíamos con mucho orgullo, y que además lo habíamos ganado con solvencia, éramos de la capital de la Provincia, casi tan “del interior” como los rosarinos y que no merecíamos el mote de “porteños h. de p.”, tal cual se nos había calificado durante toda la tarde.
El 30 de setiembre se jugó la semifinal con Tucumán Rugby –con la visita de nuestros amigos los hermanos Paz- en Manuel B. Gonnet, con dos cambios en relación con el equipo anterior, toda vez que volvió Meneses en lugar de Boffi y Alejandro Angaut en lugar de Pellicena. Ganó nuestro equipo por 19 a 3 con un try de Brolese y 4 penales y 1 goal de Zuccheri.
Y así alcanzamos la final, la que se disputó el 7 de octubre en el Estadio de Buenos Aires C. y R. C, donde no pudimos superar al C.A.S.I., equipo que ganó por 22 a 9 y que para nosotros tuvo un bochornoso final. A la expulsión de Julio Brolese por intento de agresión al árbitro Cazenave –lo que le deparó una suspensión por varios años- hubo que sumarle los insultos e intento de agresión al referí por parte del público de La Plata. Ello provocó la apertura de una actuación disciplinaria que culminó con una suspensión de nuestra cancha, la que tuvimos que cumplimentar durante el año siguiente.
Para alcanzar este subcampeonato se jugaron 5 partidos, ganando 4 de ellos, con 160 tantos a favor y 66 en contra. Se utilizaron 26 jugadores y resultó un sólo expulsado. El goleador del equipo fue Matías Zuccheri con 64 puntos, siguiéndolo Marcial Gomila con 20, Julián Manuele con 16, Agustín Carrara, Pablo García Munitis y Federico Brea con 10 y Guillermo Angaut, Federico Boffi, Juan Pedro Brolese, Julio Brolese, Fernando Rovaletti y José I. Saulnier con un try cada uno.
Naturalmente que fue el año más importante en la Historia de La Plata Rugby Club. Quedará de ese modo grabado en las páginas del rugby argentino, pero mucho mas profundamente en nuestros corazones, en los de los fundadores, en el de los que los siguieron y que alguna vez defendieron la camiseta amarilla en una cancha de rugby. Y en forma muy especial en todos aquellos que conformaron ese gran equipo, el primero que logró consagrarse Campeón de Primera División en el exigente Campeonato de Buenos Aires.
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